La aguja
La aguja está presente
en la humanidad hace aproximadamente veinte mil años, cosiendo nuestros atuendos.
Una cita bíblica nos dará una idea de la aparición de la aguja con ojo : “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una
aguja, que un rico entre al reino
de Dios.” Ev. S. Marcos 10:25”. Sin embargo, para este tiempo, eran
de madera o hueso.
Una de los aportes
técnicos más importantes de la historia de la humanidad es el invento de
la aguja de coser, puesto que le permitió al hombre una prenda de vestir que le
protegía mucho más y portarla con
gran comodidad por lo que logró
avanzar más territorio y estar fuera de la cueva mucho más tiempo.
Inicialmente las agujas de coser eran de hueso, también se empleó
el marfil, que se tallaba dándoles formas diversas. Posteriormente tenemos la aguja de metal con su ojo. Todas
estas invenciones revelan como las circunstancias crean en el hombre la
renovación de sus ideas para una vida mejor.
Se dice que los chinos fueron
los primeros en usar agujas de metal (acero) y los árabe las llevaron a Europa.
Las primeras fábricas de agujas
que empezaron a realizarse estuvieron en Alemania luego en Inglaterra. En esos tiempos la aguja de metal se hacía sin ojo, a
modo de un ganchillo para atar el hilo, aunque como hemos visto al inicio del
texto, en la Biblia ya se hablaba del “ojo” en la aguja.
Para colocar a la aguja de metal un ojo, como las de hueso,
fue necesaria incorporar
dispositivos técnicos. El ojo en la aguja de metal, también llamado
hondón, es un invento de 1825 .
Las primeras agujas de metal con ojo salieron al mercado en 1826, pero no fue
sino en 1885 cuando realmente la tecnología permitió mejorar la realización del
ojo en la aguja. Posteriormente se fabricaron las agujas para máquinas de coser, similares a una aguja
normal, pero con el ojo en la parte inferior de la aguja.

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