domingo, 30 de agosto de 2015

Historia del Vestido.


El Vestido
La utilización de la prenda de vestir surgió como una necesidad de los primitivos grupos humanos de protegerse de las bajas temperaturas y de recorrer más territorio, esto los obligó a protegerse con pieles  de los animales que cazaban, las cuales eran puestas a secar. Con cuchillos de piedra cortaban el cuero en tiras de distintos tamaños que luego se colocaban encima del cuerpo.
Los individuos que vivieron durante el periodo  del Paleolítico cubrían el cuerpo con pieles a manera de taparrabos, que sujetaban con tiras de cuero crudo; se adornaban con collares hechos con  uñas y dientes de los animales que cazaban para su sustento, así como también de caracoles, que enhebraban en finas tiras de cuero.   
Entre los primeros ropajes figura  el taparrabos y la túnica. El uso de las pieles producía ciertos dificultades, el cuero que cubria los hombros estorbaba y molestaba para los movimientos, además dejaba al descubierto parte del cuerpo, por tanto, se hacia necesario darle una forma, incluso careciendo en un principio de medios para ello. Otro problema radicaba en que las pieles de los animales, al secarse, se endurecían y resultaban intratables.
Había que encontrar algún método para hacerlas suaves y flexibles. El procedimiento más sencillo era una laboriosa masticación. Otra práctica consistía en humedecer la piel y golpearla con un mazo repetidamente.
Cuando se descubrió que al frotar aceite o grasa de ballena en la piel, esta se mantenía flexible durante más tiempo, hasta que el aceite se secara, esto representó un gran adelanto.  La corteza de ciertos arboles, sobre todo del roble y del sauce, contiene acido tánico que se obtiene por un proceso de maceración de la corteza en agua, sumergiendo la piel en esta solución durante un buen tiempo.  Las pieles, luego de este método, se hacen flexibles e impermeables.





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